Nuestro Colegio

Lo que hoy se vive en el Colegio Cervantes Primaria está sustentado en una historia impregnada por el recio y generoso carisma que desde el santo fundador del instituto Marista identifica a sus forjadores.

La historia del Colegio nos sitúa a más de 100 años en el tiempo, y durante este primer centenario, y ante un nuevo milenio, nos hemos abierto a la esperanza y al compromiso con un mundo que pueda vivir cada vez más plenamente su vocación de armonía y desarrollo con todos los seres que reúne y sostiene.

Video Institucional 2017 - 2018

Misión

El Colegio Cervantes Primaria es una comunidad eduactiva católica Marista. Sustentado en los fundamentos de la pedagogía, espiritualidad y valores maristas, orienta su misión hacia la educación integral de los alumnos.

Nuestro objetivo principal es: formar “buenos cristianos y ciudadanos virtuosos”.

Visión

Ser una institución eduactiva en donde la espiritualidad Marista sea comprendida, experimentada y compartida por todos los miembros de la Comunidad Educatica Marista (C.E.M). Un colegio ubicado entre los primeros lugares en resultados escolares (académicos, deportivos, culturales, etc.) Ser innovadora, vanguardista en metodología y tecnología educativa.

En definitiva, ser un lugar de encuentro formativo para la vida, donde los alumnos sean personas felices y la irradien a los demás.

VALORES

"ASEES"

El amor al trabajo es un valor muy Marista;fomentamos el hábito del trabajo, tratamos de crear una atmósfera que nos permita la atención, la reflexión, la constancia, el trabajo intelectual y físico, habituándolos al buen empleo del tiempo y promoviendo la libertad en la responsabilidad.

Se manifiesta en el trato con los demás, a través de una relación auténtica y directa. Decimos lo que creemos y demostramos que creemos lo que decimos. Una vida sencilla, personal e institucional es el fruto de la unidad entre pensamiento, corazón, acción y se deriva del hecho de ser honestos con nosotros mismos y con Dios, creando un ambiente de acogida para todos.​

Nuestro espíritu de familia encuentra su modelo en el hogar de Nazareth. Está hecho de amor y perdón, de ayuda y apoyo, de olvido de sí y apertura a los demás, de alegría acogida y aceptación, de honradez, respeto mutuo y tolerancia. Buscamos que todos nos sintamos valorados y apreciados en la comunidad sin distinción alguna.

Como María en la Anunciación, estamos abiertos a la acción de Dios en nuestras vidas. Ponemos lo mejor de nosotros mismos al planear, organizar y llevar a la práctica los procesos educativos, dejando en manos de Dios el fruto y el impacto de nuestras acciones. En este tiempo de autosuficiencia, hacemos sitio a Dios.

Estamos atentos a lo que le sucede al prójimo y nos comprometemos para ayudarle en la medida de nuestras posibilidades. Defendemos los derechos de los demás y al tomar decisiones estamos atentos a las necesidades y las circunstancias de las personas. Compartimos nuestros bienes, tiempo, conocimientos y cualidades sin esperar recompensa.